Carlos Jean Y Diana Navarro Ayer

La música se queda sin volumen en los colegios

El próximo curso la ley educativa llega a Secundaria dejando la música bajo mínimos y según el criterio de las comunidades autónomas. ¿Cómo formamos al público y la cantera del mañana?

La música no está ni se la espera (aunque debería) en las aulas españolas. Tanto es así que este curso se quedó fuera de los currículos de Primaria como asignatura troncal (es decir, las obligatorias que decide el Estado: Lengua, Matemáticas, Ciencias y un idioma extranjero) y la formación musical se dejó al criterio de las comunidades autónomas, que decidían temario y horas semanales. Y el próximo curso habrá más (o menos, mejor dicho) porque la LOMCE llega a Secundaria con idéntico panorama.

El resultado más evidente es una educación musical desigual para los estudiantes según la región en la que vivan. Pero los efectos a largo plazo de tratar la música como una de esas asignaturas que “distraen”, como dijo el ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, y que casualmente no computan en las pruebas PISA, entronca con la generación del nuevo público y de la cantera de artistas.

“Cualquier normativa que aleje o no facilite el acceso de los menores a la música desde la edad más temprana lastra también su interés. Es difícil que tengan interés por algo que ni siquiera saben que existe”, afirma Diana Cortecero, codirectora de la promotora La Fonoteca, en relación al conjunto de enseñanzas artísticas tratadas tradicionalmente como marías. “Es un error percibir la música como una asignatura que distrae, en vez de una que complementa y facilita el entendimiento de otras asignatura y las refuerzan”.

‘La música no puede estar abandona al arbitrio del legislador y a decisiones que se toman por modas o cuestiones políticas más que por criterios educativos’

Carlos Jean recordaba ayer junto a Diana Navarro y los alumnos de la Escuela de Música Creativa dentro del primer encuentro organizado en España por laFundación Cultural Latin Grammy, cómo era esa maría en su época. “Era un rollo absoluto porque había muy poca práctica. No eran clases de música, eran clases de historia. Y creo que la música da muchas cosas como disciplina, capacidad de comprensión, empatía… y serías mejor matemático sabiendo música, o físico e incluso mejor persona, porque relaja la forma de entender la vida. Es una asignatura de las más importantes, y no lo digo porque sea músico sino porque estoy totalmente convencido”, afirmaba a El Confidencialponiendo como ejemplo el deporte, otra de esas grandes marías de antaño que hoy ha cobrado una importancia fundamental para la sociedad.

La pérdida de peso de la asignatura de música lleva siendo progresiva en el sistema educativo español a golpe de reformas legales. “En los años noventa, la LOGSE introdujo plástica, música y tecnología en todos los cursos de Secundaria –en 4º era opcional-, pero cada ley que ha venido ha supuesto un mordisco” hasta el “ninguneo” actual, explica Blanca Domínguez, presidenta de la Confederación de Asociaciones de Educación Musical(COAEM). El resultado este año, prosigue, no ha sido especialmente alarmante en Primaria dado el número menor de materias, pero para Secundaria, con los borradores autonómicos encima de la mesa, ya se aprencian desigualdades notables.

Carlos Jean y Diana Navarro, ayer

Carlos Jean y Diana Navarro, ayer

“Hay propuestas de comunidades autónomas absolutamente ruinosas para la música, como Murcia donde va a perder el 40% del horario. En Madrid va a perder una hora semanal”. Lo más preocupante, añade, es que “depende de las sensibilidades personales de los legisladores autonómicos”. “Está en su mano potenciar o mermar la asignatura y la educación musical no puede depender del arbitrio de quien está al frente de la Consejería de Educación de turno. Tiene que ser un derecho recogido por igual en todos los territorios del Estado y obligatorio, porque hablamos de una asignatura con múltiples beneficios. La música no puede estar abandona al arbitrio del legislador y a decisiones que se toman por modas o cuestiones políticas más que por criterios educativos”, garantiza.

De hecho, el Consejo Escolar del Estado ya recomendó al Gobierno la importancia de que la música sea obligatoria y el Consejo de Estado que, al menos, se asegure la misma oferta en todo el país. Recomendaciones que el Ministerio de Educación desoyó. Al igual que ejemplo de países como Suiza, que en 2012 voto por referéndum (con un aplastante 72,7% de votos) una modificación de la Constitución para reforzar la formación musical en la educación básica y declararla un derecho básico.

Pérdida de público y cantera

“Eliminar la música de las escuelas tienen un efecto negativo porque la música es lo primero que escuchamos desde el vientre materno. Con la música nos expresamos desde que tenemos uso de razón. Es un lenguaje universal y no se puede quitar algo que es bueno y beneficioso en todos los sentidos”, garantizaDiana Navarro defendiendo, a su vez, la necesidad de que la música tradicional y popular, nuestras raíces, también esté presente en la enseñanza.

Todo pasa porque la música tenga el peso en el currículo que merece y por actualizar su enseñanza. Jean se queja de un sistema educativo español “tan primitivo” y basado en la meritocracia que lastra las capacidades personales. “La enseñanza debe ser algo más grupal y colaborativo, con clases abiertas, notas por equipo y dejar de lado ese fomento de la competitividad. No tiene sentido”, opina.

Imagen de archivo de una clase de música (Efe)

Imagen de archivo de una clase de música (Efe)

En el mismo sentido, Cortecero añade que es necesario actualizar temarios y hacer clases prácticas y participativas, que tengan en cuenta la música que oyen los chicos y las nuevas tecnologías. “Hay que atraer su atención y debería ser de una forma mucho más lúdica, porque la música es divertida. Es más, me parece mucho más complicado hacer de la música algo rollo que enseñarla de forma natural”.

Para Navarro con otra clave es la pasión a la hora de enseñar música e intentar llegar a la gente joven con la música que escucha. Víctor Díaz es profesor de guitarra y combo de la Escuela de Música Creativa. Como ella, sufrió las clases de música teóricas y aburridas y la, muy recurrente para varias generaciones, flauta dulce. “Incluso a mí que me gusta la música me parecía aburrido”, garantiza.

‘Nos perdemos grandes músicos en el fondo porque las cualidades o aptitudes de las personas no las sabes hasta que rascas’

Por eso, asegura, “lo primero y fundamental es que haya clases de música” en los centros educativos y favorecer la red de escuelas municipales de música y espacios como en el que trabaja, porque el efecto es inmediato: “los alumnos valoran menos la asignatura y la música en sí” como reflejo del tratamiento que le dan las administraciones.

Y lo más alarmante, agrega, es que “nos quedaremos con muchos músicos en potencia”. “Nos perdemos grandes músicos en el fondo porque las cualidades o aptitudes de las personas no las sabes hasta que rascas. Uno de los grandes problemas es que los jóvenes no saben qué quieren ser porque no se estimula su elemento. ¿A qué me quiero dedicar en la vida? No te lo pueden preguntar con 14 años. Tienes que ir poco a poco rascando”, dice Carlos Jean.

La cantante Diana Navarro

La cantante Diana Navarro

Pero además de torpedear esa cantera de futuros músicos, compositores, productores o arreglistas, la merma que conlleva la reducción de horas de música en escuelas e institutos también lo es de puestos docentes y de peso de la industria musical. “Nosotros formamos una sensibilidad y un patrimonio fundamental, además de a un futuro público. Estudiar música hace que los chicos la entiendan mejor, tengan un gusto más cultivado y sean más críticos con lo que escuchan. Y tampoco se valora la potencia del sector industrial artístico. Si no formamos a un consumidor de música, parte de nuestro sector lo va a notar”, cuenta Domínguez, que es profesora de música en Secundaria desde hace 16 años.

Pablo Ros, alumno de 4º del Grado Profesional de Músico (piano), cierra el debate con un rayo de esperanza. “El interés por tocar un instrumento se puede fomentar mucho desde la escuela, pero creo que es inevitable que los jóvenes se sientan atraídos por la música. El gusto por la música lo tiene todo el mundo. Nos gusta una banda y queremos imitarla y así empezamos a tocar instrumentos, con lo cual, aunque se deje de fomentar los estudios musicales en las escuelas básicas, creo que la pasión de los chicos por la música siempre va a estar ahí”.

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