Crecer con la Música / El despertar hacia la música

La mayoría de estos peques ya empiezan a andar y este es el factor más importante a la hora de realizar nuestra actividad. A esa edad seguimos desarrollando actividades relacionadas con la estimulación musical, pero ya trabajamos conceptos musicales cognitivos, iniciando al niño/a en el aprendizaje musical.

 

Beneficios del curso :

–             Para favorecer el desarrollo integral del bebé: cantar una canción sencilla y moverse a ese ritmo al tiempo cuando el padre lleva a su hijo en brazos, se ha comprobado que ayuda al niño a moderar el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la temperatura del cuerpo, así  como a adquirir un sentido de identidad y una belleza estética.

–              Para mejorar la salud: expongan a sus bebés a la música de los clásicos. Esta práctica, llevada a cabo con prematuros que se encontraban en incubadoras, demostró que los recién nacidos que escuchaban música de Mozart ( en el caso del experimento )  ganaban peso más rápidamente, reducían sus niveles de estrés y salían del hospital una media de 5 días antes que aquellos que no eran expuestos a la música.

–                 Para favorecer la integración en el mundo que el rodea: se pueden utilizar canciones propias de la cultura o inventadas por los padres, haciendo referencia a las experiencias vividas por el pequeño, que el ayudarán a comprender su entorno.

–                Para mejorar la conciencia auditiva y emocional: resulta muy eficaz que los progenitores sostengan en brazos a su pequeño mientras se mueven al ritmo de un tambor, permitiéndoles así mismo regular los ritmos naturales de su cuerpo y las hormonas relacionadas con el estrés.

–                  Para desarrollar la aptitud musical: es importante que los pequeños no sólo escuchen fragmentos, sino piezas completas para que tomen conciencia de la estructura de la música.

–                  Para potenciar el vínculo del bebé con los progenitores: resulta interesante escuchar escogidas composiciones clásicas y acompañarlas de sencillas coreografías de danzas barrocas, en las que los padres se mueven con sus hijos en brazos.

–              Para desarrollar el sentido rítmico: cuando son muy pequeños es interesante que los padres los familiaricen con los sonidos de instrumentos como las maracas, el tambor, las claves, la flauta, la guitarra. Y cuando ya son más mayores lo mejor es permitirles manejar y explorar por ellos mismos los instrumentos.

Detalles

¿Quienes pueden participar?:

Niños desde 1 a 2 años

Tamaño del grupo: 

6-10 bebes con sus padres

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